A Al Bashir se le acumulan las causas en Sudán

Manifestantes sudaneses caminan entre unas barricadas levantadas con piedras en Jartum, Sudán. EFE/Archivo

Jartum, 13 may (EFE).- Al expresidente Omar al Bashir se le acumulan las causas en su contra en Sudán después de que la Fiscalía General le acusase hoy de la «muerte» de manifestantes durante las protestas que llevaron a su derrocamiento el pasado 11 de abril después de tres décadas en el poder.

Según un comunicado de la Fiscalía, se acusó a «Al Bashir y otros de incitar y participar en la muerte de manifestantes en los últimos acontecimientos», aunque no aporta más detalles sobre los elementos de la imputación.

La acusación nace de la denuncia del «asesinato» del médico sudanés Babakr Mohamed, que murió en la zona de Burri, un barrio en el este de Jartum, el pasado 17 de enero por un tiro a «corta distancia».

El disparo se produjo en un ataque mientras «intentaba curar a los heridos» en las manifestaciones, según denunciaron opositores y organizaciones de derechos humanos.

La Fiscalía pidió que «se aceleren las investigaciones en todas las denuncias de asesinatos en los últimos acontecimientos», sin dar más detalles al respecto.

Esas denuncias se basan en la cifra de muertes de los manifestantes, que difiere según las fuentes.

Por un lado, el director de Sanidad del estado de Jartum, Babakr Mohamed Ali, declaró el 25 de abril que 53 personas murieron y miles resultaron heridas en ese estado y las regiones vecinas desde el comienzo de las manifestaciones el 19 de diciembre de 2018.

Se trata de una de las pocas cifras oficiales ofrecidas hasta el momento.

Frente a este recuento, el Comité Central de Médicos, un sindicato opositor, indicó el pasado 6 de mayo que la represión violenta de las protestas causó la muerte de 90 personas desde el comienzo de las manifestaciones.

Las jornadas más violentas fueron entre el 6 y 11 de abril, día del derrocamiento del presidente, en las que perecieron 36 personas, según el informe.

Entre los fallecidos constan al menos siete menores, además de dos militares que se enfrentaron a las milicias leales a Al Bashir en los días previos a su derrocamiento.

Omar al Bashir fue derrocado el 11 de abril por el Ejército al calor de unas protestas multitudinarias que comenzaron en diciembre pasado en medio del deterioro de la situación económica tras un incremento de los precios de los productos básicos y por la escasez de combustible.

El hombre que gobernó Sudán con puño de hierro durante 30 años hasta la semana pasada se encuentra ahora en una prisión de máxima seguridad en Jartum a la que fue trasladado tras ser detenido en su residencia.

Con la de hoy suben a tres las causas o investigaciones abiertas contra Al Bashir desde su derrocamiento.

El pasado 20 de abril, la Fiscalía ordenó abrir una investigación por blanqueo de dinero y posesión de grandes cantidades de moneda extranjera.

El expresidente fue interrogado por primera vez el 5 de mayo, después de que fueran encontrados en su domicilio en Jartum 7 millones de euros y cerca de 351.000 dólares en efectivo, repartidos en bolsas de plástico.

La semana pasada, un grupo de abogados presentó una denuncia contra el exmandatario por socavar el sistema constitucional con el golpe de Estado que encabezó en 1989.

Pero no solo pesan causas contra él en Sudán, ya que contra Al Bashir hay dictadas dos órdenes internacionales de arresto por la Corte Penal Internacional por cargos de genocidio, crímenes de guerra y de lesa humanidad por supuestos ataques del Ejército y de algunas milicias contra la población civil de Darfur, en el oeste de Sudán, entre 2003 y 2008.

Al Bashir ha podido escapar a esta orden de aprehensión pese a sus visitas a Jordania en 2017 y a Sudáfrica en 2015, ya que las autoridades de ambos países, que forman parte del tribunal, no lo detuvieron.

Las autoridades de Sudán ya han anunciado que, de momento, no tienen intención de enviar a Al Bashir a La Haya para que sea juzgado.

Por Al Nur al Zaki

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