El botín que sobra en la selección de amputados de Costa Rica, la ilusión de un Mundial

Integrantes de la Selección de Amputados de Costa Rica fueron registrados este sábado, durante un entrenamiento, en San José (Costa Rica). EFE

San José, 14 oct (EFE).- El botín que sobra en la Selección de Amputados de Costa Rica se ha convertido en la ilusión de 15 deportistas para poder conseguir el dinero necesario para asistir al mundial de fútbol de esa categoría, que se disputará este mes en México.

“El botín que me sobra” es una campaña con la que Selección de Fútbol de Amputados promueve la venta de un botín a precio de colección, 1.500 dólares, para poder pagar los traslados y gastos necesarios para representar a Costa Rica en el Mundial.

“Queremos hacer énfasis a una parte que, en algún momento, nosotros tuvimos que dejar ir”, expresó a Efe el defensa central de la selección, Gustavo Molina, de 33 años.

Cada vez que Molina compra un par de tacos tiene que desechar uno, debido a que un accidente de tránsito en el 2009 provocó que su pierna le fuera amputada en el instante.

Él junto con otros 14 seleccionados ahora buscan sacarle provecho a ese botín que no utilizan para poder ayudarse con los gastos del viaje y asistir el mundial de México, al cual clasificaron.

“Nos hacen falta recursos, no hay mayor motivación que estar a las puertas de un Mundial, vamos a darlo todo”, afirmó a Efe el volante Víctor Mendoza, de 38 años, y quien en el 2010 sufrió un accidente de tránsito en su motocicleta que le cobró una de sus extremidades.

El botín es entregado como una especie de trofeo, en una caja de vidrio con la historia del seleccionado, pero más allá de su precio es un artículo de colección cuenta una historia de coraje, perseverancia, disciplina, que quieren demostrar con esfuerzo asistiendo al Mundial y por eso piden el apoyo para completar los gastos del viaje.

“Estar aquí y formar parte de la selección para mí es una bendición. La discapacidad no es física, es mental, y jugar al fútbol me ha dado otra oportunidad y más ilusiones”, indicó a Efe el lateral derecho y pensionado Roberto Méndez de 56 años.

Méndez, un amante del fútbol, fue amputado en el 2013 luego de sufrir una torcedura de tobillo y que le detectaran un tumor maligno por el cual tuvo que sacrificar su pierna para evitar que el mal se siguiera propagando por su cuerpo.

A su edad pensó que nunca iba a volver a jugar, pero la Selección de Amputados es su motor y nunca imaginó tener la posibilidad de asistir a un Mundial.

Los seleccionados se encuentran bajo una preparación más intensa desde el pasado mes de abril de cara al evento, que tendrá lugar en México a partir del 24 de octubre próximo.

Todos ellos trabajan, así que los sábados y domingos son aprovechados para realizar sus entrenamientos en equipo, mientras que entre semana toman sus ratos libres para los entrenamientos personalizados.

El exjugador Harold Villalobos, retirado hace cinco años, es el entrenador del equipo, y quien inició el proyecto hace tres años para impulsar el deporte en personas con discapacidad.

“Este proyecto cambia vidas, hay historias que van más allá de realizar un deporte, de tratarlos por igual y exigirles por igual”, destacó Villalobos.

El técnico explicó que el lunar de la iniciativa siempre ha estado en la búsqueda de fondos, ya que antes de cada asistencia a un campeonato, torneo y en este caso un Mundial, han tenido que tocar puertas para ayudarse a costear los gastos.

El fútbol para amputados es un deporte de alto rendimiento paralímpico que se disputa en dos tiempos de 25 minutos cada uno con siete jugadores.

Cada uno de ellos, menos el portero, quien es el único que tiene ambas piernas, pero una mano amputada, utilizan dos muletas para correr en el campo. Tocar el balón con las muletas se considera falta.