El Gobierno salvadoreño golpeará las finanzas de las pandillas para reducir la violencia

En la imagen, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele. EFE/Archivo

San Salvador, 18 jun (EFE).- El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, anunció este martes un plan de seguridad para reducir la violencia que tiene como eje principal «atacar las finanzas de las pandillas y fortalecer las capacidades de los cuerpos de seguridad».

El jefe de Estado explicó, durante una conferencia de prensa, que lo que se busca es que las pandillas «ya no tengan ingresos de efectivo, lo que volverá difícil que sus estructuras se mantengan y sigan delinquiendo».

«En lugar de atacar directamente a personas, se cortará la financiación que en su mayoría proviene de las extorsiones que estos grupos exigen a comerciantes», apuntó el mandatario salvadoreño.

Indicó que se intervendrán aquellas localidades «en las cuales se mueve más dinero de las pandillas producto de la extorsión», entre estas San Salvador, Mejicanos (norte), Apopa (norte), Soyapango (este), San Miguel (este), Santa Ana (noreste) y Santa Tecla (noroeste).

Bukele señaló que la Fiscalía, la inteligencia militar y el Organismo de Inteligencia del Estado (OIE) «ya están trabajando para capturar a los financistas (de las pandillas), y es probable que tengamos sorpresas en las próximas semanas».

«Se intensificará la presencia de la Policía y de la Fuerza Armada en los territorios dominados por estas estructuras», añadió.

El presidente salvadoreño agregó que la puesta en marcha del plan contará con la participación coordinada entre el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública; la Dirección General de Centros Penales; la Fuerza Armada; la Policía Nacional Civil (PNC) y la Fiscalía General de la República (FGR).

En julio de 2016, las autoridades policiales y fiscales de El Salvador golpearon por primera vez las finanzas y el patrimonio de la pandilla Mara Salvatrucha (MS13) al desarticularon una red que administraba el dinero de los principales líderes de dicha estructura.

Las autoridades informaron en su momento de que el dinero aportado por las células de la pandillas era invertido por «La Federación», estructura conformada por los líderes nacionales de la MS13 en libertad, y era lavado principalmente mediante la importación y venta de vehículos usados.

El Salvador es considerado uno de los países más violentos del mundo por las tasas de homicidios por cada 100.000 habitantes de entre 103 y 50,3 registradas entre 2015 y 2018, índices atribuidos principalmente a las pandillas (MS13), Barrio 18 y otras minoritarias.

Estos grupos criminales poseen unos 60.000 miembros en todo el país, y también son acusados de cometer la mayoría de crímenes contra policías, militares y custodios de penales.

Las pandillas, un fenómeno considerado como herencia de la guerra civil (1980-1992) y que se fortaleció con la deportación de pandilleros de Estados Unidos, han resistido a los planes de seguridad implementados en las últimas cuatro Administraciones.