Parlamento iraquí acepta la dimisión del primer ministro tras dos meses de revuelta

Barham Saleh en una imagen de archivo. EFE/Mazen Mahdi/Archivo

Bagdad, 1 dic (EFE).- El Parlamento iraquí aceptó hoy la dimisión del primer ministro, Adel Abdelmahdi, cuando se cumplen dos meses del inicio de las protestas en Irak contra la corrupción y la falta de servicios públicos y empleo, en las que se han registrado al menos 400 muertos y 16.000 heridos.

Los diputados aceptaron la renuncia del Ejecutivo, en una sesión extraordinaria convocada para hoy después de que Abdelmahdi presentara su renuncia por escrito ayer al Parlamento, informaron medios estataes.

El pasado viernes, tras dos días especialmente violentos en el sur del país, el primer ministro anunció que iba a presentar su dimisión y que ésta significaba «la dimisión del Gobierno en bloque». Previamente, la máxima religiosa chií de Irak, el ayatolá Ali al Sistani, había instado al Parlamento a retirar su apoyo a un Ejecutivo «incompetente».

Ahora, de acuerdo con la Constitución iraquí, la fuerza política con más escaños debe proponer un candidato para encabezar el Ejecutivo al presidente de la República, Barham Saleh, que le encargará la formación de un nuevo Gobierno.

El primer ministro encargado tendrá que presentar los aspirantes a integrar su Ejecutivo ante el Parlamento en un periodo de 30 días, después del cual los diputados decidirán si dan su confianza al nuevo gabinete.

La fuerza que más escaños tiene es la coalición Sairún, respaldada por el influyente clérigo chií Muqtada al Sadr, que el viernes aseguró que la renuncia de Abdelmahdi es «el primer fruto de la revolución, pero no el último», y sugirió que la candidatura del nuevo primer ministro se decidiera en un referéndum popular entre cinco candidatos.

La revuelta popular comenzó hace exactamente dos meses en contra de la corrupción y la mala gestión de los dirigentes de los recursos de Irak, país rico en petróleo pero que sufre enormes problemas económicos.

Este domingo miles de manifestantes siguen concentrados en las principales plazas de Bagdad y de las ciudades sureñas de Nasiriya y Nayaf, localidades en las que hoy se han reabierto las carreteras cortadas por las movilizaciones de días anteriores, informó a Efe una fuente de seguridad.

La fuente, que pidió el anonimato, apuntó que anoche en Nayaf decenas de personas incendiaron uno de los accesos al mausoleo del clérigo chií Mohamed Baqer al Hakim, donde se encuentra la sede de un grupo armado que opera bajo el paraguas de la milicia progubernamental Multitud Popular (respaldada por Irán), sin que se produjeran víctimas.

Después de que el pasado miércoles los manifestantes prendieran fuego al consulado iraní de esa localidad, la violencia se desató en las zonas del sur de población mayoritariamente chií, donde los manifestantes han expresado su rechazo a la influencia de Teherán.

La violencia también forzó la dimisión de gobernador de la provincia de Di Qar, donde se encuentra Nasiriya.

Según la Comisión de Derechos Humanos iraquí, una entidad independiente y pública, desde el inicio de las protestas al menos 400 personas han muerto y más de 16.000 han resultado heridas en las manifestaciones.

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